La clave del éxito

Lo que ambas opciones representan, al fin y al cabo, es la adaptación a nuevas circunstancias o la repetición acrítica de los patrones que funcionaron en el pasado, pero que no tienen por qué hacerlo en ocasiones consecutivas.

Sutton ha examinado un gran número de casos de empresas en expansión en el extranjero para distinguir entre aquellas que consiguieron su objetivo y las que fracasaron miserablemente, y las primeras se distinguían por saber cuánto debe conservarse y cuánto cambiar en su expansión.

Aunque en apariencia el modelo budista, más creativo y menos rígido, parecería más propio de estos tiempos líquidos en los que la adaptación lo es todo, el truco está en que nunca se adopta uno de los modelos por completo, sino que el éxito o el fracaso de la estrategia dependerá del porcentaje de dar con la proporción adecuada de conservadurismo e innovación.

Pequeños católicos, grandes budistas

No obstante, la tendencia generalizada, es que cuanto más crezca la empresa,más necesario será adoptar un enfoque budista, que se adapte a las necesidades y realidades de cada país al que intentemos acceder, y más prescindible será el católico. Como señalaba Sutton en una reciente entrevista en Forbes, “el enfoque budista, además de adaptarse a cada mercado, hace que la gente se sienta más identificada y que son propietarios porque tienen el poder para cambiar las cosas

El ejemplo más claro es el de McDonald’s, que tiene presencia en más de un centenar de países puesto que suele adaptarse a las costumbres locales de cada país (por ejemplo, ofrecer un menú vegetariano en India como alternativa al consumo de carne de vacuno). Un espíritu de “marca global con espíritu local” que ha garantizado su rápida y exitosa expansión.

Esta mentalidad, sin embargo, tiene una peligrosa contrapartida: que determinadas malas prácticas se propaguen por costumbre e imitación. Sutton utiliza el ejemplo del médico que recurre a determinados métodos, aunque haya una gran evidencia científica que señale que son más caros y menos útiles que otros, puesto que siempre se ha hecho así.

Es lo que le ocurrió a un nuevo jefe de ingenieros en una gran firma que fue contratado por la competencia; rápidamente se dio cuenta de que en las reuniones, en cuanto uno de los trabajadores extraía de su bolsillo el teléfono móvil, pronto empezaba a ser imitado por los demás hasta que nadie prestaba atención, una mala costumbre consolidada en la firma. ¿La solución? Tirar todos los móviles a la basura y evitar el efecto contagio.

Ikea vs. Home Depot

Un artículo publicado en Business Insider reproduce uno de los ejemplos citados por Sutton en el libro, el que intenta explicar por qué la cadena sueca de muebles Ikea arrasó en el mercado asiático mientras Home Depot, de origen estadounidense, se vio obligada a cerrar siete tiendas en China.

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